sábado, 10 de septiembre de 2011

Mañana no, HOY

Maldito futuro que siempre tiene que estar merodeándote como una sombra negra, como una tormenta que regularmente ha de aparecer. ¿Porqué siempre hay que estar pensando en mañana? Nos organizamos la vida, hacemos planes, tenemos sueños y en ocasiones esas expectativas enturbian el hoy. No es que vivamos pensando siempre en mañana, no es que continuamente te encuentres escrutando tu futuro, pero es cierto que no podemos evitar tenerlo presente, y que una parte de nosotros, inconscientemente, está siempre pendiente de él. ¿Qué haré? ¿Dónde Iré? ¿Qué será de nosotros? ¿Cuándo vendrá? ¿Será posible nuestros planes? ¿Hago bien en planear, o soy un vulgar soñador por hacerlo? Constantemente obnubilados por el porvenir, por el mañana, por las expectativas, tanto que no somos conscientes, salvo en escasas ocasiones, de que somos muy afortunados, por lo que tenemos. Y no solo me refiero a la familia, o al amor, me refiero a que Respiramos segundo tras segundo, me refiero a que estamos vivos y eso, pese a lo que el destino nos depare, implica una cosa…¡Podemos elegir! No sé que será de mi mañana, ni mucho menos sé a qué me dedicaré dentro de un mes, ni si viviré aquí o allá, ni si estudiaré o trabajaré (o ninguna), no sé cuanto queda para estar juntos, o para asentarme y tener un hijo, no sé cuanto tiempo es necesario que transcurra para considerarme un adulto de pleno derecho, y tampoco sé qué he de hacer para ser lo que deseo llegar a ser en la vida…pero sí tengo claro una cosas, y es que esta noche hablaré contigo, y no pienso colgar hasta que te quede meridianamente claro que soy muy sincero al decirte que Te quiero.

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